¿Has intentado que tu hijo se concentre recitando las oraciones tradicionales, pero no logras convertir en hábito la conexión con Dios?
Quieres inculcarle sobre Dios, pero no encuentras cómo… hasta que pones el frasquito de oraciones en su mesita.
Le dices: "Saca un papelito." Mete su manita. Saca uno. Lees tú: "Gracias, Diosito, por mis juguetes." Él lo repite bajito.
A los 60 segundos, una sonrisa en su carita. Y tu corazón en paz, pensando algo que llevabas meses sin pensar: "Hoy sí lo hice bien."
Eso es lo que hace este método. Son 60 segundos al día que cambian la relación de tu hijo con Dios.